Año nuevo, vida nueva junto a Cristo

Nuestro querido padre Alberione nos ayuda a reflexionar sobre lo que significa el traspaso de un año ya concluido y el inicio de un nuevo año para todos los hombres de buena voluntad. Especialmente para aquellos que esperan en el Señor y se dejan conducir por su mano amorosa.

Un tiempo propicio para pensar como queremos caminar con Cristo en el año que comienza. Así nos recuerda el beato Alberione, “Con el Nuevo año iniciamos otro trecho de camino iluminado por la luz de Aquél que dijo: “Yo soy la luz del mundo; quien me sigue no camina en tinieblas sino que tendrá la luz de la vida”.

En sus escritos palmados en las “Breves meditaciones para cada día del año el fundador nos brinda unas reflexiones Así nos dice: “En este Nuevo Año que estamos iniciando vamos a tener problemas, dolores, tentaciones… pero todo puede santificarse. Tengo que consumir mis energías físicas y morales al servicio de Dios en el cumplimiento de mis deberes de cada día.

Además de acoger los buenos deseos que todos esperamos cumplir también nos alerta sobre las dificultades que seguramente encontraremos en el camino: “Soportar las pequeñas y grandes cruces es un secreto de méritos y de paz. Vencer las tentaciones mediante la oración y la vigilancia es siempre posible” Alberione nos recuerda que “La vida es una milicia y todo año una batalla. Será coronado quien haya combatido bien”.

Que alegría saber que “El Nuevo Año tendrá también sus consolaciones: ayuda de Dios, íntima comunicación con Jesús Eucaristía, luces del Evangelio, recuerdo del Cielo, asistencia del Ángel Custodio, la protección de nuestra Madre María, la ayuda paternal del confesor, los ejemplos de los buenos amigos, los frutos del propio trabajo…

Que cada uno de nosotros podamos comenzar este nuevo año de la mano de nuestro amigo fiel, aquel que nos aseguró “Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20).

 

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Tiempo de adviento: María da Jesús al mundo

En este tiempo fuerte de espera la Iglesia nos invita a prepararnos para la venida del Señor. El beato Alberione propone a la Familia Paulina el ícono de María Reina de los Apóstoles que sostiene en sus manos a Jesús aún pequeño y lo da al mundo.

María santísima nos entrega su mejor don, la Palabra echa carne. Es un tiempo de gracia para preparar los corazones y darle lugar al niño Dios para que nazca y llene nuestras vidas con su luz.

El padre Alberione se ha preocupado siempre de la formación de los miembros de la Familia Paulina. Muy sensible a los tiempos litúrgicos. Profundizaba el sentido de todo lo que la Iglesia proponía en cada tiempo del año. En adviento exhortaba a ser conscientes de la venida de Cristo como Camino Verdad y Vida, una preparación que “consiste, especialmente, en una disposición de humildad y de penitencia por nuestros pecados”.

Alberione explicando en que consiste esta preparación señala: “en una disposición de confianza en Aquél que nos va a comunicar la Vedad que salva y nos va a señalar el Camino que conduce al Cielo”.

Recordando la liturgia de este tiempo de Adviento que está enriquecida por tres grandes figuras: el profeta Isaías, Juan Bautista y la Virgen María Alberione rescata las frases de las Sagradas escrituras: “el profeta Isaías nos dice: “Voz del que grita en el desierto: nivelen sus senderos; todo barranco será rellenado y toda montaña o colina será rebajada; los caminos torcidos se enderezarán y los desnivelados se rectificarán”.

Juan Bautista nos dice: “Produzcan frutos que comprueben su  conversión… El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene, y el que tenga comida compártala  con el que no la tiene… No exijan nada fuera de lo establecido… A nadie extorsionen ni denuncien falsamente…conténtense con su sueldo”.

Citando el “Magníficat” señala: Virgen María nos dice: “Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humildad de su sierva… El Todopoderoso ha hecho cosas grandes… Dispersó a los de corazón soberbio… y engrandeció a los humildes”. “Que María nos traiga al Salvador y la humanidad acoja la salvación. Que María camine delante de nosotros, nos enseñe sus caminos; nos instruya en la justicia y nos inicie en la prudencia”.

Aprovechemos con un corazón dispuesto este tiempo precioso que el Señor nos regala. Volvamos a Él que es Camino, Verdad y Vida. La verdadera Luz que viene a dispersas las tinieblas.

 

 

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26 de noviembre Fiesta del beato Santiago Alberione, fundador de la Familia Paulina

Hoy celebramos con gran alegría y gratitud a Dios el paso a la vida eterna del beato Santiago Alberione quien supo recibir las “abundantes gracias” que el Señor generosamente le confiara para el anuncio del Evangelio con los medios de comunicación social.

La Iglesia del siglo XX envuelta por un creciente ateísmo, materialismo sufrida por las guerras con nuevos desafíos para la Evangelización, recibió del Espíritu Santo un nuevo auxilio. Un nuevo carisma para anunciar el Evangelio infundado en el joven padre Santiago Alberione, que, con el corazón grande como el de san Pablo quería “ser todo para todos” (1Cor, 9 22).

Santiago nació en San Lorenzo di Fossano (Cúneo, Italia) el 4 de abril de 1884, recibió el bautismo al día siguiente. Sus padres fueron Michele y Teresa Allocco más seis hijos, les enseñaron el trabajo en el campo y una profunda fe católica.

Alberione estudiaba en el seminario de Alba al término del Año Santo 1900. Se sintió profundamente tocado por la encíclica de León XIII “Tametsi futura”, Santiago vive la experiencia determinante de su vida y que mostraría y una gran luz en su camino vocacional.  La noche del 31 de diciembre de 1900, el joven seminarista reza cuatro horas seguidas ante el Smo. Sacramento y proyecta en la luz de Dios su futuro. Una “luz especial” le vino de la Hostia, y desde aquel momento se siente “profundamente obligado a prepararse para hacer algo por el Señor y por los hombres del nuevo siglo”: “obligado a servir a la Iglesia” con los nuevos medios que el ingenio humano presentaba. De esa luz del sagrario nacerán años después las 5 Congregaciones de la Familia Paulina y los 5 Institutos Seculares. Independientes, pero todas unidas en un mismo espíritu.

En su libro Abundantes Divitiae escribe “Dios ha concedido a la Familia Paulina en Jesucristo abundantes riquezas de gracia, que se revelarán en el futuro por medio de los nuevos ángeles de la tierra, los religiosos. El Señor ha derramado con sabiduría igual al amor la multitud de riquezas … “Para que la multiforme sabiduría de Dios se manifieste ahora … mediante la Iglesia” (Ef 3, 10). Todo viene de Dios. Todo nos lleva al Magníficat”.

A sus 87 años cumplida la obra que Dios le había encargado, el 26 de noviembre de 1971 volvió a los brazos del Padre. Sus últimas horas se vieron confortadas con la visita y la bendición del papa Pablo VI, que veneraba y admiraba al P. Alberione. En la audiencia concedida a la Familia Paulina el 28 de junio de 1969 el papa decía: “Miradlo: humilde, silencioso, incansable, siempre alerta, siempre ensimismado en sus pensamientos, que van de la oración a la acción, siempre atento a escrutar los “signos de los tiempos”, es decir, las formas más geniales de llegar a las almas… Nuestro P. Alberione ha dado a la Iglesia nuevos instrumentos para expresarse, nuevos medios para vigorizar y ampliar su apostolado, nueva capacidad y nueva conciencia de la validez y de la posibilidad de su misión en el mundo moderno y con los medios modernos. Deje, querido P. Alberione, que el Papa goce de esta prolongada, fiel e incansable fatiga y de los frutos por ella producidos para gloria de Dios y bien de la Iglesia”.

 

Jesús Divino Maestro

El último domingo de octubre, la Familia Paulina celebra la solemnidad de Jesucristo Maestro. El beato Santiago Alberione nos propone una visión de un Cristo total para el “todo” de la persona humana.

Esta visión cristológica propuesta por el beato Santiago Alberione como la más adecuada no solo para las modernas formas de apostolado, entre ellas la de la comunicación social, sino también para los hombres y mujeres de hoy
que viven en la cultura de la comunicación.

Jesús Maestro, centro absoluto de la vida y la misión

El beato Santiago Alberione explicó repetidamente el sentido de la espiritualidad centrada en Cristo Maestro: “Esta devoción no se reduce simplemente a la oración o a algún canto, sino que envuelve a toda la persona… nuestra devoción al Maestro divino se debe aprender para luego aplicarla al trabajo espiritual, al estudio, al apostolado y a toda la vida religiosa…

Debe partir de la oración y extenderse a toda la vida apostólica, porque el fruto de nuestro apostolado es proporcional a esto: presentar a Jesucristo camino, verdad y vida. Sólo si se entiende en este sentido la devoción a Jesús Maestro será de gran ventaja espiritual y responderá a las necesidades espirituales del hombre”.

Por tanto, la devoción a Jesús Maestro no es un conjunto de conocimientos abstractos, o una serie de prácticas, sino un estilo de vida, una forma de pensar, de razonar y de actuar: un modo de ser. Es el estilo peculiar de santidad y apostolado que Dios ha revelado al beato Santiago Alberione. Decía en 1957: “Seamos agradecidos a la Providencia de Dios que nos ha concedido la inmensa riqueza de comprender mejor a Jesucristo… El espíritu paulino consiste en esto… No es una frase bonita, no es un consejo: es la esencia de la Congregación; ¡es ser o no ser paulinos…!”.

Una hermosa doctrina que debe transformarse en vida

Este es un desafío que no puede quedarse en una hermosa reflexión. A veces sucede que estamos convencidos de que el sentido de la vida cristiana consiste en “cristificarse”, pero en la práctica no logramos traducir este ideal en realidad vivida. En este sentido, merece recordarse una conferencia de monseñor Bruno Forte en 1984, aplicación más o menos explícita de la enseñanza del beato Santiago Alberione, a partir de la doctrina del “Cristo integral” como se encuentra en la experiencia de san Pablo.

 

20 de agosto fundación de la Familia Paulina

En la fecha en que la Iglesia celebra a san Bernardo de Claraval, el llamado “cazador de almas y vocaciones”; el beato Santiago Alberione, quien tenía una gran estima por el santo, eligió este día para dar nacimiento a la “Admirable Familia Paulina” como él mismo la llamaba.

Un 20 de agosto de 1914 en Alba, Italia; en los comienzos de el gran estallido de la 1º guerra mundial, nace la Sociedad San Pablo, primera de las 5 Congregaciones Religiosas, 4 Institutos Seculares más la unión de los Cooperadores Paulinos que forman la Familia Paulina. Allí desde “el pesebre” con pocos miembros, casi niños de la Escuela tipográfica Alberione planta la semilla del árbol de la familia Paulina que creció y hoy está presente en los 5 continentes.

La Familia paulina fue inspirada por el Espíritu Santo al Padre Alberione para servir a la iglesia de nuestros tiempos, anunciando el Evangelio a través de los medios más eficaces que el progreso ofrece. Hoy más que nunca, sentimos el enorme deber de anunciar a Cristo a la humanidad, de formar a los cristianos y de ser fuente de fraternidad entre los católicos, en una sociedad cada vez más egoísta, sedienta de fé y esperanza verdadera.

Desde sus comienzos el padre Alberione sentía una “luz clara acerca de una gran riqueza que el Señor quería conceder a la Familia Paulina. La difusión del evangelio” … “Hacía falta que el Evangelio penetrase en las familias, que fuese modelo e inspiración de todas las ediciones católicas”.

Hoy más que nunca el mensaje del Evangelio debe extenderse y correr a través de las nuevas redes, los nuevos caminos de nuestros tiempos y llegar a cada persona amada y redimida por Cristo.