¿Quién es Jesús?

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¿Quién es Jesús?

 Esta pregunta para muchos católicos parece muy obvia, si preguntas ¿Quién es Jesús? Todos te responderán como un coro, es el Hijo de Dios o es la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, o simplemente te dirán es Dios. Muchas personas conocieron a Jesús a través de su familia, o gracias a un amigo o catequista; pero la mejor manera de conocer a Jesús es hacer una experiencia viva con Él.

 Muchas veces tememos falsa imágenes de Jesús, lo vemos solo como a un Dios que hace milagros, o como un ser que poco tiene que ver conmigo. Pero Jesús, es una persona como tú, y solo podrás hacer experiencia de su amor si te animas a conocerlo. ¿Cómo conocer a Jesús? Podemos conocer a Jesús a través de su Palabra. Quien no lee la palabra de Dios no podrá conocer auténticamente a Jesús. Anímate a conocer al Dios vivo por medio de su Palabra de Vida

 

 

 

NATIVIDAD DE LA VIRGEN MARÍA

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Hoy es un día de gran gozo para la Iglesia y para toda la humanidad. «Celebremos con gozo el nacimiento de María, nuestra Madre». María es la aurora que precede al divino sol, Jesucristo, y se presenta en el mundo como la Inmaculada.

El beato Alberione decía:- “ Vemos a la niña en su cunita: los ángeles la saludan, la veneran como a su reina. También nosotros nos acercamos hoy a esta cuna y la saludamos con gozo y júbilo: «Cuius précibus nos adiuvari devotíssime possímus», porque esperamos ser ayudados por sus súplicas, y se lo pedimos con gran devoción.

Para saludar a esta nuestra Reina, Madre y Maestra, cantemos el Magníficat. La epístola de la misa nos describe a María como | era en la mente de Dios antes de aparecer en el mundo. Dios la contemplaba como a su obra maestra: «El Señor me creó como primera de sus tareas, antes de sus obras; desde antiguo, desde siempre fui formada, desde el principio, antes del origen de la tierra; no había océanos cuando fui engendrada, no había manantiales ni hontanares; todavía no estaban encajados los montes, antes de las montañas fui engendrada; no había hecho la tierra y los campos ni los primeros terrones del orbe.

 

LA ESCRITURA CAMINO, VERDAD Y VIDA

 

El Beato Santiago Alberione decía que la biblia  es “el camino que debe seguir el discípulo de Jesús”,  el propio Voltier afirma: «La santidad y la sencillez del Evangelio hablan a mi corazón y lo conquistan». ¿Cuáles son las características de la Escritura, por las que resulta modelo para todos los hombres? Son tres: 1) La universalidad. La edición será mayormente eficaz y ventajosa cuanto más se dirija a toda la humanidad. 2) La sencillez de la forma. Cuando un autor domina hasta el fondo y con claridad las cosas, incluso las más grandes y hermosas, las expresa de modo muy sencillo. 3) La Biblia tiene carácter «permanente». 

La Biblia es también la vida. La Escritura une a Dios, enciende el regocijo del Espíritu Santo, caldea los corazones. San Jerónimo dice: «Ignorar la Biblia es ignorar a Jesucristo… ¡Que el sueño os sorprenda mientras estáis | meditando, y el sacro Texto acoja vuestra cabeza desmayada». La entronización del Evangelio nos ha alegrado a todos; hay que dar ahora un paso adelante: leerlo, meditarlo, practicarlo.

 

Ejercitar el espíritu

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 El beato Alberione nos propone que nos hagámonos algunas preguntas: ¿Yo trabajo espiritualmente? ¿Voy corrigiéndome y mejorando? En el estudio, en la piedad, en la vida de apostolado, ¿soy sensato? ¿Guío bien mi alma? Todos debemos ser artistas de nuestra alma, y guiarla bien, sin ir a darnos contra el parachoques de los otros automóviles. ¿Hago bien los exámenes de conciencia? ¿Tengo el libro espiritual de anotaciones concernientes al trabajo externo e interno? Invoquemos al Espíritu Santo con el canto «Veni, creátor Spíritus», pues el trabajo espiritual es, más que ningún otro, fruto de la gracia.

 

 

Testimonio vocacional

 

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Hola  mi nombre es Gisselle , mi llamado a la vida religiosa comenzó muy fuertemente poco antes de hacer la Confirmación.  Todavía no tenía claro que significaba esa inquietud, pero estaba segura de que Dios me llamaba a algo más.

En mi comunidad servía continuamente, en grupos juveniles, fui catequista, inicié en grupos de oración, en fin, ayudaba en todo lo que podía; gran parte de mi tiempo pasaba dentro de la Iglesia.  Aun así sentía, que nada de me llenaba, siempre estaba en la búsqueda.

Dentro mío seguía ese deseo inquieto de querer servir a Dios, pero entregándole mi vida por completo. A diario rezaba ésta oración: “Señor yo te quiero servir, donde sea y como sea”, y repetía “hágase en mi tu voluntad”.

Hasta que un día conocí a las Hermanas Paulinas por medio de una amiga que me hizo la invitación  a  un retiro vocacional organizado por ellas. Recuerdo que llegado durante el rezo del Rosario vocacional a María Reina, sentí que ella fue la gran intercesora de mi vocación.

Un tiempo después, la Hna. Virginia (Paulina)  se comunicó conmigo y me propuso hacer la experiencia vocacional;, aunque no entendía muy bien que significaba “vocacional” , ni que la experiencia era para la vida religiosa, sabía dentro de mí era que tenía que decir “sí”, mi corazón ardía  de felicidad porque era una oportunidad para dedicarme al servicio.

Mientras esperaba que llegue el día para iniciar la experiencia, venían muchas dudas, y al querer cambiar de decisión, en mi mente sólo resonaba la frase: “déjalo todo y sígueme”, y como los discípulos dejándolo todo lo seguí.

Mi confianza lo resumo siempre en esta frase de San pablo: “Todo lo puedo en Cristo, que me fortalece” Filip. 4; 14

Y así hoy me encuentro siendo postulante de las Hijas de San Pablo, dando gracias a Dios por mi vocación, por llamarme a esta familia religiosa y pidiendo que sea “Hasta que Cristo se forme en mí”.

Gisselle.