Adviento nos prepara a la Navidad.

El Adviento nos prepara a la Navidad y nos invita a:

– Recordar el pasado: no existe hombre sin pasado, tenemos que aprender a contemplar la historia .

Celebrar y contemplar el nacimiento de Jesús en Belén es hacer memoria de la promesa del Señor. El Señor ya vino y nació en Belén. Él se anonadó a sí mismo, tomando la condición de siervo. Vino como uno de nosotros, hombre entre los hombres. Esta fue su primera venida.

Te proponemos realizar un recorrido por este año, escribe tus vivencias en un cuadernos, lo bueno, lo malo y realiza un balance de este año.

Vivir el presente: es en el presente donde anunciamos a cristo, es en la vida diaria y cotidiana donde el se hace presente

Se trata de vivir en el presente de nuestra vida diaria la “presencia de Jesucristo” en nosotros y, por nosotros, en el mundo.  Vivir en la presencia de Cristo es estar vigilantes, es tener nuestra lámpara encendida siempre.

Te proponemos orar, la oración non mantiene vigilantes como las vírgenes prudentes. ora tu año, ¿recuerdas que te sugerimos que escribas como fue tu año? luego de leer tu escrito te sugerimos que realices una confesión para estar preparados para el nacimiento de Jesús.

Preparar el futuro: siempre necesitamos proyectarnos, pero no debemos perder el foco. Quien confía en el Señor no esta desamparado.

En la misa siempre repetimos Maranatha “ven Señor Jesús”. Se trata de prepararnos para la Parusía o segunda venida de Jesucristo en la “majestad de su gloria”.

Siempre con la oración estaremos preparados para recibir al Señor.

El tiempo de Adviento es un período privilegiado para los cristianos ya que nos invita a recordar el pasado, nos impulsa a vivir el presente y a preparar el futuro.

Cerrando el Año.

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Cerrando el Año.

Diciembre es un mes especial, es la época del año donde se viven dos fiestas importantes, Navidad, con toda su liturgia y preparativos y el Año Nuevo, esto nos indica que hemos vivido a lo largo de un año y debemos celebrarlo.

Diciembre es un tiempo en el cual todos estamos alterados, hay muchos preparativos de fiestas, pero también es un periodo del año en el cual llegamos cansados, el estudio, el trabajo, la presión cotidiana por terminar un ciclo nos puede estresar, y nuestra vida espiritual puede verse afectada.

Por este motivo te damos 5 consejos para poder vivir este mes con calma y poder disfrutar de las fiestas.

  1. Orar todos los días: Al levantarte dedica 15 minutos a la oración, coloca en ella todos los acontecimientos del mes, los improvistos, las personas con las cuales te encontrarás, tu familia y amigos, tus proyectos, y pídele al Señor el don del respeto, (para no ofender a nadie) el don de la paciencia, (para mantener la calma en las dificultades) y la gratitud (para valorar todo lo que tienes).
  2. Cuida tu salud: asegúrate de comer bien y no saltearte las comidas. Sal a caminar, aunque sea 15 o 20 minutos por día (para despejarte y hacer un poco de ejercicio).
  3. Trata de hacer una síntesis de tu año: puedes buscar cuales fueron los mejores momentos y los menos placenteros, y ver allí la mano de Dios. Recuerda hacer una última reunión con tu acompañante espiritual (sacerdote, laico de fe o religioso).
  4. Frecuenta los Sacramentos: la Eucaristía es el alimento que nutre nuestro ser, recuerda buscar un tiempo durante el Adviento, para ir a confesarte y llegar preparado para la Noche Buena.
  5. Recuerda decirles a las personas que tienes a tu lado cuánto las amas.

 

Corona de Adviento y Celebración Familiar

La corona de Adviento es una tradición cristiana que simboliza el transcurso de las cuatro semanas del adviento. Consiste en una corona​ de ramas de pino o de hojas perenes,   con cuatro cinco velas. Comenzando el primer domingo de Adviento, el encendido de una vela puede acompañarse de la lectura de la Biblia y oraciones. Durante las siguientes tres semanas se encienden el resto de las velas hasta que, en la semana anterior a la Navidad, las cuatro velas están encendidas. La quinta vela, llamada “vela de Cristo”, que se enciende en la Noche Buena simbolizando que Cristo Niño ya está aquí.

Te proponemos ahora armar tu corona de adviento

Si no consigues las hojas perenes, puedes remplazarla por una boa de navidad color verde, y si no consigues las velas moradas y rosas, puedes utilizar velas blancas y colocarles un listón del color morado y rosa.

Celebración de la corona de adviento en familia  

  • Primer Domingo de Adviento: La promesa de salvación.

+ En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

(Se apagan las luces y se lee la siguiente explicación basada en el Génesis, capítulo 3)

“Adán y Eva se dejaron engañar por el demonio al pensar que podían saber más que Dios y hacer lo que Él había prohibido. Así comenzó el pecado en el mundo y todo se volvió obscuridad para el hombre, pues el pecado nos aleja de Dios. Pero Dios prometió enviarnos a un Salvador.”

Se enciende la primera vela: simboliza el arrepentimiento. El color de la vela nos recuerda que es un tiempo de prepararnos para recibir a Jesùs.

Oración: Que esta corona nos ayude a preparar los corazones de cada uno de los que formamos la familia para tu llegada el día de Navidad. Amén

Para finalizar cantamos un villancico

  • Segundo Domingo de Adviento: La alianza con Noé.

+En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Se enciende la vela del domingo anterior.

(Se apagan las luces y se lee la siguiente explicación basada en el Génesis, capítulo 7 y 8)

“En la historia de Noé, se ve como el pecado se fue extendiendo en el mundo y los hombres cada vez más se olvidaban de su amor y mandamientos. El arca de Noé nos recuerda el deseo de Dios de salvar a los hombres. El arco iris es el símbolo que nos recuerda el amor de Dios hacia los hombres.”

Se enciende la segunda vela, simboliza la promesa de Navidad, de la promesa de la venida del Salvador.

Oración: Te pedimos que nos ayudes a no alejarnos de Ti por las cosas materiales, o las ideologías,  ayúdanos a estar firmes en la verdad. Amén

Para finalizar cantamos un villancico

  • Tercer Domingo de Adviento: Los Mandamientos

+En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Se encienden las dos velas de los domingos anteriores.

Se apagan las luces y se lee la siguiente explicación basada en el libro del Éxodo:

Moisés fue escogido por Dios para liberar a su pueblo de la esclavitud en Egipto. Este es un símbolo de la liberación del pecado por la venida de Jesús al mundo. Más adelante, Dios le da los diez mandamientos a Moisés en el monte Sinaí, con los que nos muestra el camino para la salvación y se abre una luz en la vida de los hombres.

Se enciende la tercera vela, que simboliza al amor de Jesús por los hombres.

Oración: Te pedimos Señor nos ayudes a cumplir con tus mandamientos para poder acercarnos a Ti durante toda nuestra vida.

Para finalizar cantamos un villancico

  • Cuarto Domingo de Adviento: La Anunciación

+En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Se encienden las tres velas de los domingos anteriores

Se apagan las luces y se lee la siguiente explicación basada en el pasaje de La anunciación de San Lucas 1, 26-38:

“Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una joven virgen que estaba comprometida en matrimonio con un hombre llamado José, de la familia de David. La virgen se llamaba María. Llegó el ángel hasta ella y le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» María quedó muy conmovida al oír estas palabras, y se preguntaba qué significaría tal saludo. Pero el ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado el favor de Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús. Será grande y justamente será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de su antepasado David; gobernará por siempre al pueblo de Jacob y su reinado no terminará jamás.» María entonces dijo al ángel: «¿Cómo puede ser eso, si yo soy virgen?» Contestó el ángel: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el niño santo que nacerá de ti será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel está esperando un hijo en su vejez, y aunque no podía tener familia, se encuentra ya en el sexto mes del embarazo. Para Dios, nada es imposible.» Dijo María: «Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí tal como has dicho.» Después la dejó el ángel.”

Se enciende la cuarta vela que representa la llegada de Cristo a los corazones.

Oración: Señor, te pedimos nos ayudes a estar siempre dispuestos a dar un “sí” a lo que nos pidas en nuestras vidas.

Para finalizar cantamos un villancico

  • Noche Buena

Antes de  la cena  nos reunimos todos frente a la corona de Adviento

+En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Se encienden las cuatro velas de los domingos anteriores

Se apagan las luces y se lee la siguiente texto de Lucas 2,6-20  del Nacimiento del Señor  

“Mientras estaban en Belén, llegó para María el momento del parto.y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, pues no había lugar para ellos en la sala principal de la casa. En la región había pastores que vivían en el campo y que por la noche se turnaban para cuidar sus rebaños. Se les apareció un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de claridad. Y quedaron muy asustados.Pero el ángel les dijo: «No tengan miedo, pues yo vengo a comunicarles una buena noticia, que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy, en la ciudad de David, ha nacido para ustedes un Salvador, que es el Mesías y el Señor. Miren cómo lo reconocerán: hallarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» De pronto una multitud de seres celestiales aparecieron junto al ángel, y alababan a Dios con estas palabras: «Gloria a Dios en lo más alto del cielo y en la tierra paz a los hombres: ésta es la hora de su gracia.» Después de que los ángeles se volvieron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: «Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha dado a conocer.» Fueron apresuradamente y hallaron a María y a José con el recién nacido acostado en el pesebre. Entonces contaron lo que los ángeles les habían dicho del niño. Todos los que escucharon a los pastores quedaron maravillados de lo que decían. María, por su parte, guardaba todos estos acontecimientos y los volvía a meditar en su interior. Después los pastores regresaron alababando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, tal como los ángeles se lo habían anunciado.”

Se enciende la quinta vela que simboliza que el Niño  Jesús es el salvador  

Oración: Te pedimos Señor que al contemplar al Niño en el Pesebre  como nuestro salvador sepamos anunciar la buena noticia a nuestros hermanos

Para finalizar cantamos un villancico

Adviento

Tiempo de Adviento

La palabra latina “adventus” significa “venida”. En el lenguaje cristiano se refiere a la venida de Jesucristo. La liturgia de la Iglesia da el nombre de Adviento, a las cuatro semanas que preceden a la Navidad, como una oportunidad para prepararnos en la esperanza en el arrepentimiento para la llegada del Señor.

  • El Adviento es un tiempo de alegría para los cristianos, caracterizado por la preparación espiritual del nacimiento de Jesús.
  • El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa penitencia. Pero no es una penitencia como al estilo del tiempo litúrgico de cuaresma. Aquí se purifica el corazón para recibir a Jesús, y se recomienda hacer un examen de conciencia anual y una confesión.
  • El Adviento es el primer tiempo litúrgico del año cristiano. La duración del Adviento varía entre veintidós y veintiocho días,

Novena al Beato Santiago Alberione

¡NUEVES DÍAS CON EL PADRE ALBERIONE!

Estructura para los nueve días…

  1. Invocaciones:
  2. Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida… Ten piedad de nosotros.
  3. María Reina de los Apóstoles… ruega por nosotros.
  4. San Pablo Apóstol… ruega por nosotros y por el apostolado de la comunicación social.

En nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

  • Tema de cada día
  • Rezamos con la Palabra de Dios
  • Preces:

Por intercesión del beato Alberione, elevemos confiados nuestras oraciones a Jesucristo Maestro, que es Verdad que ilumina, Camino de Salvación, y Vida que nos vivifica, diciendo…

“Escucha Señor, nuestra oración…”

  • Pedimos al Padre Alberione su intercesión:

El Padre Alberione, oraba todos los días como Jesús: “Por ellos yo me santifico, para que también ellos sean santificados en la Verdad” (Jn.17, 19). La primera preocupación de la Familia Paulina será la santidad de la vida, la segunda, la santidad de la doctrina.

Rezamos Juntos:

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en Cristo Maestro, Camino, Verdad y Vida, te doy gracias con toda la Iglesia por los tesoros de santidad, de luz y de gracia, que has concedido a tu siervo fiel, el beato Santiago Alberione, quien, a ejemplo del apóstol Pablo, ha predicado el Evangelio en todo el mundo con los instrumentos de la comunicación social. Concédeme la gracia de seguir su ejemplo, y dígnate glorificarlo en la tierra, para que proteja a todos los que trabajan con esos medios para instaurar el reino de Cristo. Concédeme también, por su intercesión, la gracia que ahora te pido… María, Madre y Reina de los Apóstoles, dígnate apoyar mis súplicas por tu maternal intercesión.

Gloria al Padre…

6- Oración Final:

¡Oh Dios!, que has suscitado en tu Iglesia al beato Santiago Alberione, presbítero, para que, con las diversas formas de comunicación, anunciara al mundo a tu Hijo, que es Camino, Verdad y Vida; concédenos te rogamos que, siguiendo su ejemplo, contribuyamos asiduamente a la predicación del Evangelio a todos los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo… Amén.

1º Día: “Familia: Don precioso de Dios”

Santiago Alberione nació el 4 de abril de 1884, en San Lorenzo de Fossano, Italia. Perteneció a una familia campesina, simple y profundamente cristiana, siendo el 5to de 7 hermanos.

Desde su nacimiento el pequeño Santiago manifestaba salud frágil, por lo que fue bautizado al día siguiente nacimiento. A pesar de los escasos recursos en el hogar de los Alberione reinaba la armonía y el amor a Dios. Santiago sentiría en la adultez una profunda gratitud y escribiría…

“Él da gracias al Señor por ser de familia profundamente cristiana, campesina, muy trabajadora; bajo este aspecto era proverbial entre sus conocidos y vecinos. Los hijos, ya de pequeños, crecían en el temor de Dios y cada uno tenía que hacer trabajitos o grandes trabajos, según sus fuerzas; desde el cuidado de los pollos hasta las más fatigosas faenas del campo.” (cf. AD 24)

“El centro de la historia humana es Jesucristo. Nuestro programa de vida debe ser meditar diariamente en Jesucristo para conocerlo mejor, seguirlo con más amor y amarlo intensamente” Santiago Alberione.

Rezamos con la Palabra de Dios:

“Aquél que me separó desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia tuvo a bien revelar en mí a su Hijo para que lo anunciase entre los gentiles.” (Gal. 1, 15-16 a).

Día: “El llamado”

Santiago comenzó la actividad escolar a los 6 años de edad, en Cherasco, donde debieron mudarse en febrero de 1887, y antes de entrar a clases le gustaba pasar por el Santuario y rezar a Nuestra Señora de las Gracias. Fue en el colegio donde tuvo “la Primera Luz”, sintió el llamado a una vocación especial.

Recuerda él un día del año escolar 1890-1891. La maestra Cardona, tan buena, verdadera Rosa de Dios, esmeradísima en sus obligaciones, preguntó a algunos de sus 80 alumnos qué pensaban hacer en el futuro, en el curso de la vida. A él le interrogó en segundo lugar: reflexionó un poco, luego se sintió iluminado y respondió resuelto, ante la extrañeza de los alumnos: «Quiero ser cura». Ella le animó y ayudó mucho. Era la primera luz clara: antes había sentido en el fondo del alma cierta tendencia, pero oscuramente, sin consecuencias prácticas. Desde aquel día los compañeros, y alguna vez los hermanos, comenzaron a llamarle «cura»; unas veces para burlarse de él, otras para recordarle su obligación… Esto le trajo [algunas] consecuencias: el estudio, la oración, los pensamientos, el comportamiento y hasta los recreos se orientaban en aquella dirección. También en casa empezaron a tenerlo en cuenta y a disponer hacia aquella meta cuanto a él se refería. Tal pensamiento le salvó de muchos peligros. Desde aquel día, todo reforzaba en él tal decisión” (cf. AD 9)

Rezamos con la Palabra de Dios:

“Olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante, corriendo hacia la meta para alcanzar el premio a que Dios me llama desde lo alto en Cristo Jesús” (Filip 3, 13b – 14).

3° día: “Una noche de LUZ”

En octubre de 1900, Santiago, después de ser demitido del seminario de Bra, ingresa al Seminario de Alba, y en diciembre de ese mismo año, a pedido del papa León XIII, la Iglesia se preparaba para el cierre del año Santo y la llegada de un nuevo siglo.

En la noche del cambio de siglo, aceptando el pedido del Papa, el joven seminarista permaneció en la Catedral de Alba, cuatro horas en oración delante de la Eucarística. Durante la oración se sintió envuelto por una “LUZ” que provenía de la Eucaristía y también llamado a una nueva Misión. Realmente fue una noche decisiva, y luminosa para Santiago, con la que iluminó toda su vida.

De la Hostia vino una luz especial: mayor comprensión de la invitación de Jesús: «Venid a mí, todos»; le pareció comprender el corazón del gran Papa, las invitaciones de la Iglesia, la verdadera misión del sacerdote. Le pareció claro cuánto decía Toniolo sobre el deber de ser apóstoles de hoy, usando los medios utilizados por los adversarios. Se sintió profundamente obligado a prepararse para hacer algo por el Señor y por los hombres del nuevo siglo, con quienes habría de vivir. Tuvo una sensación bastante clara de su propia nulidad, y al mismo tiempo oyó: «Yo estoy con vosotros… hasta el fin del mundo» en la Eucaristía; y que en Jesús-Hostia se podía tener luz, alimento, consuelo y victoria sobre el mal. (cf. AD 15)

Rezamos con la Palabra:

Y al medio día, yendo de camino vi, una luz venida del cielo, más resplandeciente que el sol, que me envolvió a mí y a mis compañeros en su resplandor. Caímos todos a tierra y yo oí una voz que me decía en lengua hebrea: “Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues? ” Yo respondí: “¿Quién eres, Señor?” Y me dijo el Señor: “Yo soy Jesús a quien tú persigues. Pero levántate, y ponte en pie; pues me he aparecido a ti para constituirte servidor y testigo tanto de las cosas que de mí has visto como de las que te manifestaré. Yo te libraré de tu pueblo y de los gentiles, a los cuales yo te envío, para que les abras los ojos; para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y del poder de Satanás a Dios; y para que reciban el perdón de los pecados y una parte en la herencia entre los santificados, mediante la fe en mí.”

(Hch.” 26, 3 – 8)

4º Día: El proyecto fundacional

El Proyecto fundacional: de la organización a la vida comunitaria-religiosa. Pensaba al principio en una Organización católica de escritores, técnicos, libreros, distribuidores católicos; y dar orientaciones, trabajo, espíritu de apostolado… Hacia 1910 dio un paso definitivo. Vio con mayor luz: escritores, técnicos, propagandistas, sí; pero religiosos y religiosas. Por una parte conducir personas a la más alta perfección, la de quien practica también los consejos evangélicos, y al mérito de la vida apostólica. Por otra parte dar más unidad, más estabilidad, más continuidad, más sobrenaturalidad al apostolado. Formar una organización, sí; pero religiosa; donde las fuerzas están unidas, donde la entrega es total, donde la doctrina será más pura. Una sociedad de personas que aman a Dios con toda la mente, fuerzas y corazón, se ofrecen a trabajar por la Iglesia, contentas con el salario divino.  La familia Paulina constituida por religiosos, laicos consagrados y cooperadores trabaja junta para Comunicar el amor de Cristo.

Rezamos con la Palabra:

«Recibirán cien veces más, y heredarán la vida eterna» (Mt 19,29).

5º Día: La acción de Dios y la “doble obediencia”

La acción de Dios y la “doble obediencia”: Dios concentró en la Familia Paulina muchas riquezas: “divitias gratiæ”. Algunas parecieron llegar como resultado normal de los acontecimientos; otras, más bien de las enseñanzas de personas iluminadas y santas que acompañaron el período de preparación, nacimiento e infancia de la Familia Paulina; y otras más claramente de la acción divina.

Alguna vez el Señor le ha obligado paternalmente a aceptar algunos dones que le repugnaban instintivamente. Lo mismo se diga de ciertos impulsos a caminar. Ordinariamente naturaleza y gracia obraron tan compenetradas que no dejaban descubrir la distinción entre sí: pero siempre en la misma dirección.

Tanto en el comienzo como en el desarrollo  la Familia Paulina procedió siempre bajo una doble obediencia: a la inspiración ante Jesús eucarístico, confirmada por el director espiritual 25 y, a la vez, a la expresa voluntad de los superiores eclesiásticos.

Rezamos con la Palabra:

Examinen todo y quédense con lo bueno. Manténganse alejados de todo lo malo. Nosotros oramos para que Dios mismo, el Dios de paz, los purifique. 1 Tesalonicenses 5, 21-23

6º Día:  Juventud: las vocaciones

Durante las vacaciones veraniegas (de 1909 a 1918), hacía los ejercicios espirituales en algún Instituto religioso. En ratos libres procuraba acercarse a los superiores para conocer los métodos de captación y formación de las personas. Advirtió entonces la necesidad de dar preferencia a jóvenes, más bien que a adultos ya formados en otra parte y para otros ministerios. Es una verdadera riqueza cuanto establecen las Constituciones (artículos 21, 178):1 la costumbre de acoger ordinariamente aspirantes jóvenes. La vida vivida durante varios años antes de la profesión prepara al joven a tomar la decisión con plena conciencia. La vida paulina tiene de hecho pocas mortificaciones externas, pero requiere continuidad de sacrificios: los apostolados constituyen realmente una carga muy pesada. Se requiere hábito de sacrificio y generosa entrega.

Rezamos con la Palabra:

Subió Jesús a una montaña y llamó a los que quiso, los cuales se reunieron con él. (Mc 3,13)

7º Día:  Más luz… El “sueño”

 En momentos de especial dificultad, revisando toda su conducta, por si hubiera impedimentos a la acción de la gracia por su parte, pareció que el divino Maestro quería consolidar el Instituto iniciado pocos años antes. En el sueño  que tuvo después, le pareció tener una respuesta. Jesús Maestro, en efecto, decía: «NO TEMAN. YO ESTOY CON USTEDES. DESDE AQUÍ QUIERO ILUMINAR. VIVAN EN CONTINUA CONVERSIÓN».2 El “desde aquí” salía del sagrario, y con fuerza; como queriendo dar a entender que, de Él, el Maestro, se ha de recibir toda la luz. Habló de esto con el director espiritual, advirtiendo en qué luz se hallaba envuelta la figura del Maestro. Le respondió: «Tranquilízate; sea sueño o no, lo que dijo es santo; haz de ello como un programa práctico de vida y de luz para ti y para todos los miembros»

Rezamos con la Palabra:

¡Soy yo! NTV. Pero Jesús les habló de inmediato: —No tengan miedo —dijo—. ¡Tengan ánimo! ¡Yo estoy aquí! (Mt 14,27).

8º Día: A Roma abiertos al mundo

Primeramente se abrió una casa de formación en Roma; diez años más tarde, también él se trasladó a Roma. Desde Alba se miraba a Italia; desde Roma, de modo especial, a las demás naciones. Son claros los motivos determinantes: estamos en Roma para sentir mejor que la Familia Paulina está al servicio de la Santa Sede; para recabar más directamente la doctrina, el espíritu y la actividad apostólica de la Fuente: el papado. Roma es maestra del mundo, tiene, no obstante, las puertas abiertas a la humanidad; de Roma parten los enviados en todas direcciones. Este pensamiento lo tenía clavado en el corazón, desde que llegó a Roma para representar a la diócesis en el Congreso de la Unión Popular, y pudo detenerse a orar junto a la tumba de san Pablo.

Rezamos con la Palabra:

“Vayan, y prediquen a todas las naciones» (Mc 16,15).

9º Día: La divina asistencia

Hubo muchas personas que se ofrecieron como víctimas por el éxito de la Familia Paulina, y el Señor aceptó el ofrecimiento de algunas de ellas. Entre las personas cuyo ofrecimiento de la vida aceptó el Señor, por lo que humanamente se puede juzgar [están]: los seminaristas Borello y Fanteguzzi; los sacerdotes Saffirio, Destéfanis y Villari. Pueden recordarse, con Maggiorino Vigolungo, algunos otros de la Sociedad de San Pablo. Cabe recordar a Cavazza-Vitali, con un grupo de Hijas [de San Pablo] Sr. Clelia, desde Calliano en adelante. Las familias paulinas son fruto de innumerables sacrificios, oraciones y ofrecimientos: de muchos años. Mediante el resorte del pacto con Dios, que se reza entre las oraciones [diarias] y de cuyo alcance él no llega a darse perfecta cuenta. El mismo Padre Alberione dijo – desde del cielo intercederé por todos los trabajan con los medios de comunicación.

Rezamos con la Palabra:

«Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí». (Gál 2,20).