Pablo comunicador por vocación

 Ahora sería el momento de recogerse bien, propiamente bien y decir:
“¡oh nuestro Padre, muéstranos los secretos de tu corazón y el secreto de tu celo: la palabra y la pluma!” (Beato Santiago Alberione 1931)

Pablo no abraza iniciativas precipitadas o prematuras, espera con tranquilidad adulta la señal de Dios, que tarda en llegar. Debe acostumbrarse a la vida de las primeras comunidades, a un diálogo con los hermanos en Cristo, no siempre fácil.

En nuestra búsqueda vocacional no podemos cortarnos solos, siempre debemos estar unidos a la comunidad cristiana, que nos ayudará a discernir los tiempos de Dios. Él se manifiesta en la comunidad y no fuera de ella. Aprendamos como Pablo a tener paciencia en nuestro discernimiento.

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