La misión de la mujer

A comienzos del siglo XX maduraba en el corazón del beato Alberione el nacimiento de una Congregación femenina, alado de la Sociedad San Pablo fundada en 1014, dedicada  por completo al apostolado con los medios de comunicación.

El padre Alberione supo descubrir y reconocer el enorme potencial de la mujer para la obra evangelizadora. En su libro “La mujer asociada al celo sacerdotal” afirmaba: “La mujer tiene en sí una huella de la potencia de Dios, … pero ¿porqué este Dios ha sido tan generoso con la mujer? … porque la había destinado a una nobilísima vocación, los dones concedidos a la mujer no son sino medios necesarios para su misión”.

El apóstol de la comunicación social descubrió en la mujer su intuición, sabiduría, sensibilidad y dulzura; por lo tanto, capaz de completar el ingenio masculino con el equilibrio necesario, en la perspectiva de Dios el Creador, que después de darle vida al hombre, colocó a su lado una ayuda similar a él, creando a la mujer.

Santiago Alberione coloca a María como el “sublime modelo de la mujer cristiana” y la asocia en la tarea de conducir al hombre hacia el cielo. Dotada naturalmente de una fuerza espiritual que brota de su interior.

Hoy más que nunca el mundo necesita de  la “esencia” de la mujer para anunciar el Evangelio en cada rincón del mundo, especialmente en el mundo de la comunicación en el que tan necesario se hace la presencia femenina para “cristianizar” la cultura. La hija, esposa, madre, hermana puede ejercer diversos apostolados desde el lugar donde se encuentre. Con su “genio femenino” conquistará el corazón de las multitudes para llevarlos a Cristo.

En una presente sociedad en que la figura de la mujer se ve tantas veces confusa y pierde su dignidad más profunda, pidamos a la Virgen María, modelo de toda mujer nos ayude a recuperar en las mujeres aquel sueño del creador que las pensó tan únicas y especiales.

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Reflexiones del papa Francisco para la cuaresma

Para toda la Iglesia es tiempo de conversión, de volver a Dios, de reconciliación y desierto. De desapego de las cosas y de unión con el Señor.

El papa Francisco en su mensaje para la cuaresma de 2019 nos invita a “caminar de Pascua en Pascua hacia el cumplimiento de aquella salvación que ya hemos recibido gracias al misterio pascual de Cristo citando la carta de San Pablo a los Rm 8,24 “pues hemos sido salvados en esperanza”.

Francisco nos invita a reflexionar sobre la fuerza destructiva del pecado recordando que “la causa de todo mal es el pecado, desde la aparición entre los hombres interrumpió la comunión con Dios, con los demás y con la creación”.

El papa nos ayuda a ver la fuerza regeneradora del arrepentimiento y del perdón, afirmando que “la cuaresma es una llamada a los cristianos a encarnar más intensamente y concretamente el misterio pascual en su vida personal, familiar y social, en particular mediante el ayuno, la oración y la limosna”.

Nos sugiere también que “no dejemos transcurrir en vano este tiempo favorable. Pidamos a Dios que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión”.

No desperdiciemos este tiempo especial de gracia “abriendo el paraguas” ante la lluvia de gracias que Jesús maestro quiere derramar en nosotros a través de la Iglesia.
¡Profunda y santa cuaresma!

Pastoral vocacional Hijas de San Pablo. Mendoza, Argentina.

 

 

Tecla Merlo nacida para amar a Dios

El 20 de febrero la Familia Paulina celebra el nacimiento de la hermana Tecla Merlo una apóstol de los tiempos modernos abierta al proyecto de Dios en su vida entregada por completo al Evangelio.

Teresa, según el nombre que recibió en su bautismo fue la segunda de cuatro hijos de Héctor y Vincenza Rolando. Nació en Castagnito (Cuneo) el 20 de febrero de 1894.

Maestra Tecla es un gran don para toda la Iglesia. Agradecidos por el gran don de su vida, reflexionamos en cada vida que Dios Padre pensó, amó y envió al mundo para que cumpliera su proyecto de amor. Un gran plan de santidad para cada vida gestada. Abierta a nuevo carisma que el Espíritu Santo infundió en el beato Alberione y que revive hoy en cada miembro de la Familia Paulina que se consagra al apostolado con los medios de comunicación social.

Tecla Merlo siguió el proyecto que el Señor le invitara a seguir, siguiendo las direcciones del padre Alberione, en quien depositaba su confianza, segura de que en el “primer maestro” hallaba la voluntad de Dios para su vida.

«Agradezcamos al Señor por habernos llamado a este apostolado, por habernos dado esta vocación, que es vocación apostólica, con la que podemos realizar la misión de Jesús y de los apóstoles. San Pablo, el gran apóstol, nos conceda el amor al apostolado, que sepamos sacrificarnos por las almas» decía la hna. Tecla en 1955.

En un mundo donde la vida humana está cada vez mas amenazada, incluso indefensa en el vientre de muchas madres rezamos con el salmo 139 alabamos al creador por la existencia de cada persona humana: “Porque tú formaste mis entrañas, tú me tejiste en el vientre de mi madre. Confieso que soy una obra prodigiosa, pues todas tus obras son maravillosas; de ello estoy bien convencido. Mis huesos no se te ocultaban cuando yo era formado en el secreto, tejido en lo profundo de la tierra; tú me veías cuando era tan sólo un embrión, todos mis días estaban escritos en tu libro, mis días estaban escritos y contados antes de que ninguno de ellos existiera.” (13-16).

 

 

 

Tecla Merlo una mujer apasionada

Muchas personas se preguntan ¿dónde radica la fuerza de la mujer? El Beato Santiago Alberione, descubrió que la fuerza de la mujer está en su corazón, para muchos esto es signo de debilidad, pero él cómo nadie vio más allá.

La fuerza de la mujer no está en su belleza, en lo que ella pueda realizar intelectualmente, o en la fuerza física. Su gran fuerza está en su corazón. El amor solo tiene episodios en la vida del hombre, mientras que en la mujer el amor es la historia de su vida.

Teresa Merlo, nació en nació en Castagnito (Cuneo, Piamonte) el 20 de febrero de 1894, mujer alegre y vivás, era débil de salud pero deseaba de todo corazón consagrase a Dios, pero como hacerlo, todos veían en ella la debilidad. El beato Alberione vio mucho más, vio en ella la fuerza de la fe y el poder la entrega, por ello la invito a formar parte de un nuevo grupo de mujeres que se consagrarían a Dios evangelizando con la comunicación. Teresa Dijo si al proyecto de Dios y caminó en la fe.

Teresa Merlo toma los botos religiosos el 22 de junio de 1922 en la congregación de las Hijas de San Pablo, el padre Alberione le da un nuevo nombre Tecla (nombre de la discípula de San Pablo) una joven temerosa y débil, se torna una mujer apasionada por Dios y por las personas, se esmera y recorre el mundo difundiendo la “Buena Noticia” con los medios más modernos. El 28 de junio de 1961, en la fiesta de la Santísima Trinidad, ofrece la vida para que todas las Hijas de San Pablo sean santas. Murió en Albano (Roma) el 5 de febrero de 1964 y el 22 de enero de 1991 fue proclamada venerable por el Papa Juan Pablo II.

 Si quieres entregar tu vida al Señor y te sientes llamada por Él, entre las Hijas de San Pablo encontraras tu lugar, entra en contacto con nosotras: vocacional@paulinas.com.ar

 

Fiesta de la conversión de San Pablo

El 25 de enero la Iglesia celebra la conversión del apóstol Pablo, sorprendido por Cristo camino a Damasco. Alcanzado por una gracia divina se encuentra con Jesucristo resucitado que lo había elegido “antes de la fundación del mundo, para ser santo e inmaculado en su presencia, en el amor” (Ef 1,4).

Así como Pablo, todos somos llamados a la santidad. El Señor viene a nuestro encuentro. Como lo afirmara el papa Benedicto XVI “el cristianismo es el encuentro con Cristo Resucitado y es Él quien toma la iniciativa, quien nos “primerea” con su amor, según la expresión del papa Francisco, para que seamos sus testigos hasta los confines del mundo.

En el libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo 9 san Lucas narra la Conversión de San Pablo: “Saulo, respirando amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote y le pidió cartas de recomendación para las sinagogas de los judíos de Damasco, para que si encontraba algunos seguidores de Cristo, los pudiera llevar presos y encadenados a Jerusalén.

Icono de Teresa Groselj, fsp

Y sucedió que yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le rodeó una luz venida del cielo; cayó en tierra y oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?”. El respondió: ¿Quién eres tú Señor? Y oyó que le decían: “Yo soy Jesús a quien tú persigues. Pero ahora levántate; entra en la ciudad, y allí se te dirá lo que tendrás que hacer”. Los hombres que iban con él se habían detenido mudos de espanto, pero no veían a nadie.

Saulo se levantó del suelo, y aunque tenía los ojos abiertos no veía nada. Lo llevaron de la mano y lo hicieron entrar en Damasco. Pasó tres días sin comer y sin beber.

Había en Damasco un discípulo llamado Ananías. El Señor le dijo en una visión: ¡Ananías! El respondió: “Aquí estoy Señor” y el Señor le dijo: “Levántate. Vete a la calle Recta y pregunta en la casa de Judas por uno de Tarso que se llama Saulo; mira: él está en oración y está viendo que un hombre llamado Ananías entra y le coloca las manos sobre la cabeza y le devuelve la vista.

Respondió Ananías y dijo: “Señor, he oído a muchos hablar de ese hombre y de los males que ha causado a tus seguidores en Jerusalén, y que ha venido aquí con poderes de los Sumos Sacerdotes para llevar presos a todos los que creen en tu nombre”.

El Señor le respondió: “Vete, pues a éste lo he elegido como un instrumento para que lleve mi nombre ante los que no conocen la verdadera religión y ante los gobernantes y ante los hijos de Israel. Yo le mostraré todo lo que tendrá que padecer por mi nombre”.

Fue Ananías. Entró en la casa. Le colocó sus manos sobre la cabeza y le dijo: “Hermano Saulo: me ha enviado a ti el Señor Jesús, el que se te apareció en el camino por donde venías. Y me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo”. Al instante se le cayeron de los ojos unas como escamas y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado. Tomó alimento y recobró las fuerzas.

Como a Pablo, el Señor siempre nos envía a un “Ananias”, un instrumento de sus designios para atraernos hacia Él. Pidamos a Jesús que podamos reconocer su presencia resucitada en su Iglesia, a través de nuestros hermanos y podamos ser dóciles a su gracia para vivir siempre, como pedía Jesús al beato Alberione, “en continua conversión”.